A pocos minutos de las 21hs del domingo 23 de Agosto la indumentaria parecía estar dando orden en la cancha de arriba, "los de colores de un lado y..." dudó un grito divisorio. Sólo cuatro eran los consensuados "de colores": Mariano, Gonzalo, Nico y El tío; el resto de la concurrencia se dividía en monocromáticas camisetas negras y blancas. Para emparejar el número Gabriel decide cambiar su remera blanca por una gris, dándole un triste color al asunto.
El equipo Monocromático, entonces, queda conformado por: Fede, Pablo, Gustavo, Jey-jey y Fabián, quienes discutieron brevemente sobre la formación -algunos monocromáticos parecían no estar muy convencidos- pero finalmente se dio inicio al partido.
El equipo De color consiguió sacar una amplia ventaja promediando el partido, 8 a 3 fue el último grito del equipo De color frente a un confundido y, por momentos, fastidioso equipo Monocromático (y después de todo, varios goles de Ferrucci fastidian a cualquiera, en el último de media distancia entrando rasante junto al palo se pudo leer un:"todos ustedes se la comen, hoy me salen todas" en su trayectoria).
Al equipo Monocromático le dolía su orgullo -si es que éste se encuentra donde termina la espalda- y a fuerza de reproches comenzó la remontada -y para esto dejemos de lado la anatomía humana.
8 a 7 sonaba la alarma de pecho frío, el equipo De color ya eran la sobra de la primer parte. Todo era negro y blanco y pocos minutos después similares desbordes de Fede y goles de Gustavo ponían arriba al equipo Monocromático por un gol, el marcador 9 a 8 a su favor. El equipo De color no bajó los brazos y siguió presionando la salida al igual que lo había hecho en todo el partido. Así, aprovechó una salida malograda para empatar el partido y un tremendo yutazo de media distancia de El tío le devolvía la victoria a su equipo. Minutos después un arranque furioso de Gonzalo por la izquierda se estrelló en el primer palo para cruzar toda la linea de gol y salir por el segundo, Ferrucci ,atento a la jugada, toma el huérfano balón para depositarlo, ahora sí, bajo los tres palos (no sin antes desviarse en un salto que El tío desplegó para huir del camino).
Con el marcador 12 a 10 pelotazos de colores invadieron la cancha en respuesta a la monocromática presión. En un mítico instante un arco iris se proyectó sobre la cancha, Gabriel corrió hacia la olla, allí donde terminaba el multicolor fenómeno para hacerse del tesoro. Dominó el balón en el borde del área chica frente a un premio sin custodio (todos se preguntaban porqué el celoso y diminuto protector no se encontraba en su lugar) pero algo todavía más increíble estaba por suceder: el delantero no se hizo del tesoro aún así. Los más escépticos no vieron nada de esto y dicen fue simplemente una víctima del difundido secuestro de goles que tanto alude el gobierno argentino.
Varios ataques del blanco y negro se vieron frustrados en gran parte por un enorme Mariano bajo los tres palos y por un indeciso Fabián frente a él. El partido fue terminando sin pena para el De color y sin gloria para el Monocromático. 13 a 10 el resultado final.